sábado, 4 de junio de 2011

El VANGUARDISMO

Europa vivía, al momento de surgir las vanguardias artísticas, una profunda crisis, que desencadenó en la Primera Guerra Mundial y entonces, en la evidencia de los límites del sistema capitalista.
Si bien "hasta 1914 los socialistas son los únicos que hablan del hundimiento del capitalismo", como señala Arnold Hauser, también otros sectores habían percibido desde antes los límites de un modelo de vida que privilegiaba el dinero, la producción y los valores de cambio frente al hombre.
El resultado de esto fue la chatura intelectual, la pobreza y el encasillamiento artístico contra los que reaccionaron, ya en 1905, Picasso y Braque con sus exposiciones cubistas, y el futurismo que, en 1909, deslumbrado por los avances de la modernidad científica y tecnológica, lanza su primer manifiesto de apuesta al futuro y rechazo a todo lo anterior. Conocida es la frase de Marinetti: Un automóvil de carrera es más hermoso que “La victoria de Samotracia".
Así se dan los primeros pasos de la vanguardia, aunque el momento de explosión definitiva coincide con la Primera Gran Guerra y con la promesa de una vida diferente alentada por el triunfo de la revolución socialista en Rusia.
El poeta vanguardista es inconforme, ya que el pasado no le sirve, tiene que buscar un arte que responda a esta novedad interna que el hombre esta viviendo, apoyándose en la novedad original que se lleva dentro.
·          Se deben abandonar los temas nuevos, ya que carecen de sustancia y no responden al hombre nuevo.
·       En la poesía se juega constantemente con el símbolo.
·       Los poetas reaccionan contra las reglas tradicionales de la versificación, necesitan una mayor libertad para expresar adecuadamente su mundo interior.
·    Reacciona contra el modernismo y los imitadores de los maestros de esta corriente, existe una conciencia social que los lleva a tomar posiciones frente al hombre y su destino.
Dentro de la corriente vanguardista los ismos surgieron contra una corriente envejecida y propusieron innovaciones radicales de contenido, lenguaje y actitud vital. Entre ellos se encuentran:

Expresionismo:
Nació en Alemania en contra del naturalismo y fue encabezado por Georg Tialk en 1920. Entre sus principios se señalan: la reconstrucción de la realidad, la relación de la expresión literaria con las artes plásticas y la música y la expresión de la angustia del mundo y de la vida a través de novelas y dramas donde se habla de las limitantes sociales impuestas a la libertad del hombre.



Cubismo:

Nació en Francia y fue encabezado por Guilaume de Apollinari. Sus principales rasgos consisten en: la asociación de elementos imposibles de concretar, desdoblamiento del autor, disposición gráfica de las palabras, sustitución de lo sentimental con el humor y la alegría y el retrato de la realidad a través de varios enfoques.



Futurismo:

Surge en Milán, Italia por parte de Filipo Tommaso Marinetti. Este movimiento rompía con la sintaxis, el ritmo y los signos convencionales de la puntuación. Consideraba como elementos principales de la poesía, el valor, la audacia y la revolución, ya que se pregonaba el movimiento agresivo, el insomnio febril, el paso gimnástico, el salto peligroso y la bofetada. Tenía como postulados: la exaltación de lo sensual, lo nacional y guerrero, la adoración de la maquínale retrato de la realidad en movimiento, lo objetivo de lo literario y la disposición especial de lo escrito, con el fin de darle una expresión plástica.

Dadaísmo:

Apareció en Zurich, Suiza entre 1916 y 1922 con Tristán Izarra como su fundador. Fue una oposición al pasado violento de la guerra mundial. El poema dadaísta suele ser una sucesión de palabras y sonidos, lo que hace difícil encontrarle lógica. Se distingue por: la inclinación hacia lo dudoso, terrorismo, muerte y nihilismo, lo fantasioso, busca renovar la expresión mediante el empleo de materiales inusuales o manejando planos de pensamientos antes no mezclables y tiene una tónica general de rebeldía o destrucción.


Ultraísmo:

Apareció en España entre 1919 y 1922 en reacción al modernismo. Fue uno de los movimientos que más se proyecto en Hispanoamérica contribuyendo al uso del verso libre, la prescripción de la anécdota y el desarrollo de la metáfora, que se convierte en el principal centro expresivo. Influenciado por poetas como Vicente Huidobro y Guillaume Apollinari.



Creacionismo:
Surgió en 1917 y fue patrocinado por el poeta chileno Vicente Huidobro, quien concibe al poeta como un pequeño Dios para crear con la palabra. Según él, el poeta no deber de ser un hombre.


Surrealismo:
Surgió en Francia con André Bretón, quien siguiendo a Freud se interesó por descubrir los mecanismos del inconsciente y sobrepasar lo real por medio de lo imaginario y lo irracional. Se caracteriza por: pretender crear un hombre nuevo, recurrir a la crueldad y el humor negro con el fin de destruir todo matiz sentimentaloide y a pesar de ser constructivo, los aspectos de la conducta moral humana y las manifestaciones no son de su interés.

Estridentismo:

Surgió en México y nace de la mezcla de varios ismos, como aportación nacidos a la vanguardia europea. Se dio entre 1922 y 1927 y se caracterizó por la modernidad el cosmopolismo y lo urbano, así como por el inconformismo, el humor negro, el esnobismo, lo irreverente y el rechazo a todo el pasado. Su representante fue Manuel Maples Arce.



Impresionismo:
Reacciona contra los excesos del realismo, concentrando su interés en el proceso mental desarrollado en el interior de un personaje cuando se enfrenta a alguna situación. Se caracteriza por: trasladar a la obra la verdadera existencia radicada en los procesos mentales, la intuición y la desvinculación de un personaje, así como el manejo de personajes cuya es denominada por las asociaciones psicológicas.

Cosmopolitismo:
Surge en 1940 con la finalidad de mostrar la problemática urbana, varía ya que el paisaje cambia según la geografía y economía de cada ciudad. Es filosófico, moral y psicológico pues trabaja con la incertidumbre y tensión de los habitantes de las grandes metrópolis. Su máximo representante fue Borges.



Neorrealismo:

Se relaciona con el existencialismo, exagera el problema de la angustia, ya que transforma el escritor de males irreversibles pareciendo no tener solución.




Existencialismo:

Corriente filosófica según la cual lo principal de la realidad es la existencia humana.






Experimentalismo:

Se apoyó en el método científico para explicar el comportamiento de los personajes dentro de un relato.

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